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orígenes de Daya Vieja son muy remotos, muestra de ello son los
restos funerarios de origen íbero que fueron hallados recientemente
muy cerca de la localidad. Sin embargo la documentación que hasta
ahora conocemos sobre nuestro pueblo nos remonta hasta la época
de la dominación árabe donde Daya Vieja era una Alquería
morisca de cierta importancia.
Después de la conquista del Reino de Murcia y con él la
de la Vega Baja del Segura llevada a cabo por D. Alfonso X de Castilla
con el auxilio de su yerno Jaime I de Aragón, la Daya, considerada
como la mejor alquería fue donada al noble castellano Fernán
Pérez de Guzmán.
Tras los litigios ocasionados por la no validez que los castellanos
dieron a un tratado de febrero de 1296, Jaime II, volviendo a hacer
suyas estas tierras donó la preciada alquería a su consejero
Guillem de Dufort según acredita un documento escrito por el
mismo Rey y fechado en Guardamar el 26 de abril de 1296 en el que manda
obediencia para todos los habitantes de la Daya a su nuevo señor:
“nos enim por presens instrumentum, quod vicem Epistolae haber
volumus, in hac parte mandamus univuersis hominibus habitantibus et
habitaturis in predicto loco La Daya, et hereditamento predicto, quod
uso pro domino suo habeant et teneant at vobis pareant et obedientiant
in ómnibus tanquam domino eorundem.......”.
Cabe señalar que el término de la entonces llamada “la
Daya” abarcaba una extensión de terreno mucho más
grande, incluso limitando con la costa.
Algunos vestigios arquitectónicos como el aljibe de grandes dimensiones
datado en la Baja Edad Media que existía en el centro del municipio
eran prueba de este pasado. Desgraciadamente en nuestros días
se hallan todos derruidos.
Según comenta Juan Bautista Vilar, hacia 1411, el lugar de la
Daya estaba formado por una alquería con una casona fortificada
con torre, que era la residencia del señor, una pequeña
comunidad cristiana, de unas 12 familias, incluido el administrador
del señor local, que residía en Orihuela, algunas viudas
y una aljama con un nombre indeterminado de casas mudéjares.
En los conflictos entre los linajes orcelitanos de los Rocafull y los
Rocamora, que cita Mosen Bellot, aparece documentada la torre de la
aldea de la Daya, de D. Jaime Masquefa, a la sazón lugarteniente
del Gobernador D. Pedro de Maza, la cual fue cercada y quemada por el
bando de los Rocafull.
En el siglo XV La Daya estaba formada por una casona fortificada, residencia
del Señor, una aldea cristiana de 12 familias, aparte algunas
viudas, ancianos y gente moza con casa propia, y una aljama mudéjar.
También existía una pequeña Iglesia Parroquial,
patronato del Señor.
Sobre mediados de este siglo, entró en la comarca desde tierras
murcianas, Pedro Vélez de Guevara al frente de nutrida mesnada.
En el curso de la cabalgada, esquilmó el dominio de La Daya.
Se llevó un cuantioso botín y los moros de la Aljama,
a quien el castellano deseaba utilizar como cultivadores en sus posesiones.
En el 1546 La Daya era posesión de Mossen Luys Masquefa. Los
nombrados mossen no pertenecían a la nobleza, pues procedían
de la clase de generosos, pero el ser señor de vasallos era vía
segura de ascenso nobiliario.
En 1590 el cronista Escolano afirma que La Daya era un pueblo de cristianos
viejos (algo muy importante para la época) y entonces tenía
por señor a Don Salvador Boyl.
En el siglo XVII con la expulsión de los moriscos La Daya queda
casi despoblada y la epidemia de la peste que hubo en 1648 asolaron
la población.
En el siglo XVIII se produce la transmisión de derechos de la
Daya a D. Pedro Dávalos Mesa y Rocamora, gran Castellán
de Amposta, el cual transmitió el vínculo que desembocó
en el condesado de Pinohermoso.
En el año 1791 los dueños de Daya Nueva y Daya Vieja,
puestos de común acuerdo, decidieron segregarse de la Ciudad
de Orihuela y formar un solo municipio con el solo nombre de las Dayas.
Ochenta años más tarde, el entonces dueño de Daya
Vieja, D. Juan Nepomuceno Mariano Roca de Togores y Escorcia, reuniendo
todos los requisitos que el fuero alfonsino exigía, decidió
formar en término su propio municipio, que seguidamente se llevó
a cabo.
En el año 1855, reinando en España su Majestad la Reina
Isabel II, le concedió el titulo de Conde de Pinohermoso , al
Excmo. Sr. Don Juan Nepomuceno Roca de Togores y Escorcia, por ser el
mayor contribuyente de la provincia de Albacete y Alicante, tercero
de Murcia y decimotercero de la Nación.
Por tal motivo, el Sr. Conde dio las ordenes oportunas para que uno
de los mejores Arquitectos de la ciudad de Orihuela, hiciese el plano
y empezara a construirse el nuevo pueblo de Daya Vieja que debido al
terremoto de 1829 había quedado casi completamente destruido.
Empezaron las obras el día 4 de abril de 1855 y terminaron el
día 2 de octubre de 1857, en total fueron 2 años y medio
de construcción.
El día 12 de octubre de 1857, festividad del día de la
hispanidad, fue bendecido e inaugurado el nuevo pueblo de Daya Vieja,
por el Sr. Obispo de Orihuela con la asistencia de las autoridades de
los pueblos vecinos.
El 23 de Enero de 1871, reinando en España su M. D. Amadeo I
de Saboya, siendo gobernador Civil D. Manuel González Llana,
se le declara como municipio con el nº 134 de la provincia de Alicante,
siendo su primer Alcalde D. Francisco Ortuño Murcia, Juez Municipal
D. Damián Gómez Martínez, Secretario D. Antonio
Sánchez González y Guardia Municipal D. Tomás Martínez
Blanco.
Hasta hace unos pocos años todavía se conservaba el antiguo
palacio del conde y la capilla adyacente al mismo, pero por desgracia
se hallan derruidos en la actualidad.
Sólo la columna coronada por un león que sostiene la efigie
del escudo heráldico de este ilustre apellido es testigo de este
glorioso pasado.
El 18 de Diciembre de 1.928 comparecen en Madrid ante el Notario D.
Alejandro Azcurun y Moreno, de una parte como compradores los hermanos
D. Jose García Palmer y D. Monserrate García Castillo,
ambos industriales y vecinos de Murcia y de otra parte como vendedor
D. Manuel Perez Seohane y Roca de Togores, Abogado y vecino de esta
capital, al objeto de otorgar la correspondiente escritura de de compra-venta
de la finca heredamiento de Daya Vieja.
Puestos ya de antemano de acuerdo en todas las condiciones, la citada
finca quedó fijada en el precio de 1.500.000 pesetas.
Los compradores desembolsaron en el momento de firmar la escritura la
cantidad de 3.500 Pts. , en el pago de la parcela de San Fulgencio y
otras 269.500 Pts. a cuenta de Daya Vieja, la cantidad restante de 1.200.000
pesetas se fraccionaron en ocho pagos, de ellos uno de 200.000 Pts.
vence el día 15 de Abril de 1.929 en igual fecha, los años,
hasta el año 1.935, la cantidad pendiente de amortización
redituaba el 6% anual.
Se estipuló igualmente que la falta de pago en la fecha convenida
o de los intereses a su debido tiempo, daba derecho al vendedor a tener
por vencidos todos los demás plazos y reclamar todo cuanto se
le adeudaba.
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RECURSOS HISTÓRICO-ARTÍSTICOS
Y CULTURALES
Patrimonio
Histórico.
La
iglesia era hasta hace poco una ermita. El edificio es de una sola planta,
de forma rectangular, con una impresionante torre cuadrada. El templo
está bajo la advocación de la Virgen de Monserrate, cuya imagen está
expuesta en un bello mosaico de azulejos en la parte superior de la
puerta de entrada.
En la fértil
huerta que rodea el municipio, podemos encontrar una gran cantidad de
casas de labranza, muchas de ellas todavía habitadas y dotadas, por
tanto, de los utensilios propios de la agricultura tradicional.
Están situadas
en las diferentes partidas en que se divide el término, como son Puente
de la Losa, La Caseta, Casa Cabeza, Examinado, Vuelta de la lla, Cuadra
de la Palanca, el Marco y las Arenas.
Patrimonio
Cultural.
Las fiestas
patronales se celebran a finales del verano, en concreto los días 7
y 8 de septiembre. Las actividades que se organizan son las típicas
de los pueblos de la comarca, como es la procesión de la Virgen de Monserrate.
RECURSOS
NATURALES
Daya Vieja
es un pequeño municipio que cuenta con gran cantidad de explotaciones
agrícolas, las cuales proporcionan gran variedad de alimentos para la
diferente fauna existente en la zona: el erizo, el topo, la rata común,
etc. También se puede destacar la gran variedad de aves como el gorrión,
la pajarita, el palomo torcaz, etc. y pequeños reptiles como: lagartijas,
culebras herradura y escalera, salamandras, etc.
La
flora existente en el municipio es aquella que crece a orillas de las
acequias y azarbes como la morera, higuera, cisca, carrizal, etc.
Los
Antiguos límites de Daya Vieja
El día 29
de agosto de 1.692, el rey Carlos II otorga un privilegio a la universidad
de Guardamar por el que le concede la categoría de villa real con voto
en cortes, separándola de la jurisdicción de Orihuela, a la que había
pertenecido hasta entonces.
En el documento
se especifica en uno de sus apartados el deslinde y amojonamiento del
término de Guardamar con respecto al de las poblaciones limítrofes entre
las que figura Daya Vieja.
Como podemos
constatar, Guardamar lindaba en aquella fecha con Elche, Orihuela, Daya
Vieja y Almoradí, no existiendo aún los límites de las poblaciones de
San Fulgencio, Rojales, Benijófar, Formentera ni Algorfa, cuyos términos
fueron desgajándose con posterioridad de sus respectivas poblaciones
matrices.
El Bayle
de Alicante fue el encargado de la delimitación, enviando cartas a las
poblaciones implicadas citando a sus representantes para que comparecieran
ante él acompañados de dos expertos labradores o ganaderos. La cita
para los representantes de Daya Vieja fue el viernes 5 de Diciembre
de 1.692, a las 8 de la mañana.
Para realizar
la división de los términos de Guardamar respecto a Daya Vieja, los
expertos informaron de la existenc¡a de una división entre ambas poblaciones
de hacía más de 45 años. Esta delimitación era la siguiente: desde
el mojón, que era una piedra carretal situada cerca de un edificio denominado
“lano d’aigües vives”, girando a poniente, hacia Almoradí,
había otro mojón situado “en lo querer de la serveta”, dentro
del término y que servía de división con Daya Nueva, desde aquí girando
hacia leveche en línea recta se llegaba a otro mojón sitiuado a las
orillas del río Segura, en un lugar denominado el Paso de Durán.
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