San Juan Evangelista.

Es en el año 1951 cuando,a raíz de una reunión donde todos sus asistentes se destacaban por su juventud,cumpliendo el mayor de todos 25 años, se alcanza el primer acuerdo para la fundación de esta Cofradía.
La Cofradía o Hermandad, como se llamó en un principio, fue de las primeras en sí, en echarse hacia delante para reinstaurar los desfiles procesionales de la Semana Santa.

INSIGNIA


Su escudo consiste en dos hojas de palmera entre las que sobresale un águila que sostiene con el pico los Sagrados Evangelios, coronados por una cruz.

Escudo de San Juan Evangelista.
San Juan Evangelista.
VESTIMENTA

Su vesta quedó configurada por túnica, capuchón y zapatillas de color blanco.Capa, cíngulo y botonadura en color rojo. Fajín-estola de color verde llevando bordado en el capuchón el emblema de la Cofradía. La vesta varía solamente en la procesión del Encuentro, donde desaparece el fajín-estola y cambian su habitual capa roja por una de color blanco.

IMAGEN Y TRONO

La actual imagen titular fue encargada en 1990 al escultor murciano don José Hernandez,quien ha logrado una bella imagen del apóstol San Juan, la cual ha calado hondamente en todos y cada uno de los cofrades que la preceden. La forma de vestir del apóstol en cada una de las Procesiones es diferenciada por la capa, siempre de color blanco menos en la Procesión de Martes Santo, en la que utiliza la capa de color rojo. Es el ebanista torrevejense don Francisco Manzano Morales el que se encarga de la realización del nuevo trono, todavía titular, bajo las influencias del trono primitivo, incluso reproduce las columnas originales de estilo salomónico.

PROCESIÓN

La cofradía de San Juan desfilaba en un principio en la procesión que se denominaba de "poniente", en la noche del Martes Santo, y en la del Entierro del Viernes Santo. A raíz de la nueva instauración de la Semana Santa en el año 1982, dicha imagen, sin cofrades, comenzó a tomar parte como en la actualidad en la procesión matinal de las palmas del Domingo de Ramos, así como en la del Martes, Viernes Santo y Domingo de Resurrección, precedida de sus cofrades. En esta última procesión la imagen de San Juan juega un destacado papel, siendo testigo de excepción en el encuentro de María Inmaculada con su Hijo Resucitado.

En la Procesión del Encuentro, despúes de realizado éste en las Cuatro Esquinas, los cofrades se descubren el capuchón, continuando así hasta la llegada al templo, y al introducirse la Purísima en la Iglesia protagonizan una suelta de caramelos, como símbolo de la alegría por la Resurrección de Jesucristo.