Formentera del Segura se encuentra en la provincia de Alicante, enclavado en la Comarca de la Vega Baja. Está situado sobre la margen izquierda del Río Segura, a 10 kilómetros de su desembocadura en Guardamar. La localidad está dividida en dos núcleos urbanos.

Históricamente, la población de Formentera nace en 1731 al amparo del privilegio "alfonsino" a través de D. Nicolás Pérez de Sarrió, Señor de Formentera, estableciéndose ocho habitantes en régimen de enfiteusis. Tras los terremotos de 1829 que asolaron la Vega Baja, Formentera padeció una lenta reconstrucción, finalizada con la edificación de la Iglesia Parroquial en 1840.
Con el advenimiento de la Segunda República se culminó la desaparición del dominio nobiliario, creciendo a partir de entonces el estado socioeconómico de la localidad.
En la Iglesia se encontraban enterrados los restos mortales del Marques de Algorfa, trasladados desde Valencia en 1855 dentro de un sarcófago de mármol, sito hoy día en el cementerio municipal desde 1964.
Iglesia Parroquial
Iglesia Parroquial

La antigua hacienda de Formentera (antes Frumentaria) fue arrebatada a los árabes por Jaime I hacia el 1242.
Durante siglos fue pasando, como herencia o donación, por las manos de distintos señores y nobles hasta que Don Nicolás Oeres de Sarrio, en 1730, la fundó como pueblo con el nombre de Formentera del Segura.

Las inmejorables condiciones de riego de su término, que está bordeado por el Río Segura, permitieron al pueblo experimentar un rápido desarrollo en el siglo XIX, a medida que el régimen señorial dejaba paso a las propiedades minifundistas.

Actualmente Formentera del Segura tiene unos 2.200 habitantes y un término municipal de 4,3 Km2.
Es provincia de Alicante, de la que dista 40 Km.

Ayuntamiento
Ayuntamiento
El Río Segura bordea su término por el sur, y desemboca en la costa a sólo 8 Km del pueblo. El término municipal está dividido en dos entidades de población: Formentera del Segura, donde está el Ayuntamiento y Los Palacios, que limita con Rojales.

Su buena situación en el nudo de comunicaciones que conduce a Guardamar, así como la cercanía a los municipios costeros y la excelencia de sus huertas, la convierten en sede ideal para nuevas urbanizaciones e industrias.

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