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Según
la leyenda, fue Redován quien dio nombre a la población. Era capitán del
rey moro de Granada e hizo algunas correrías por el campo de Orihuela, en premio de lo cual el Rey le donó este lugar. Fue reconquistado
durante el reinado de Alfonso X pero no se constituyó en población de
importancia hasta el siglo XVIII.
Siendo una pequeña alquería de labradores fue comprada, en 1490, a la
familia Mirón por Jaime Santángelo. Los Santángelos fueron caballeros
de la Reconquista de Valencia que disfrutaron de esta procesión durante mucho tiempo en íntima
relación con la aristocracia oriolana, sirviendo Redován por su
proximidad a Orihuela como lugar de recreo y deporte.
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En el año 1491 Don Jaime
Santangelo, confiando en los buenos oficios que había hecho por Orihuela
siendo privado del Rey Católico, propuso en Consejo que quería poblar
esta heredad de cristianos y moros, cosa que sería difícil si no se
les atraía con algunas libertades. Suplicó al Consejo que a los nuevos
pobladores se les hiciese francos de sisa y muro y, después de hecha
por el Consejo la debida relación y consultado el objeto del mismo,
se le concedieron las referidas exenciones por veinte años.
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En las memorias de Don Jerónimo Muñoz, referidas a los años 1563
a 1572, que se conservan en la Casa de Osuna, figura ya Redován
como lugar independiente, con vida propia, separado de la municipalidad
de Orihuela. En el año 1646 era todavía un pequeño caserío habitado
solamente por siete vecinos. Después perteneció al Colegio de
Predicadores de Orihuela; en 1794, según Cavanilles, eran ya 124
vecinos (unos 600 habitantes). En el siglo XIX, en 1847, Redován
tenía 160 casas, incluido el palacio del Colegío de Predicadores
de Orihuela. Su industria ya contaba con cinco molinos de aceite
y algunos telares; el número de habitantes casi se triplicó, contabilizando
1.591 en el censo oficial de 1900. El acceso a la propiedad de
numerosos antiguos colonos y arrendatarios, así como la expansión
de regadíos mediante agua de pozos, hizo que el número de habitantes
de Redován creciera de una manera rápida. |
En su término, en unas
excavaciones realizadas en la última decena del siglo pasado, se halló
un yacimiento ibérico de considerable importancia que atribuyó cerámicas
de importación de figuras rojas y barniz negro, cerámica ibérica y una
serie de esculturas ibéricas que fueron depositadas en el Museo del
Louvre. A raíz de la devolución de otros elementos escultóricos, reingresaron
dos de ellas: una cabeza de grifo fragmentada y una cabeza humana.
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