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Los primeros asentamientos humanos en el término de Rojales se remontan al
Neolítico final, en el transcurso del IV al III milenio, y los hallamos en
pequeños poblados de chozas cercanos al río. Posteriormente, sucederán los
primeros metalúrgicos (Cabezo de la Particiones y Soler), ligando la zona a los
focos metalúrgicos de la Edad de Bronce. |
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Vista actual del pueblo |
Rojales es un bello pueblo huertano rodeado de huerta de regadío, que florece
cuando se amplía la red de riego bajomedieval oriolana en el último tramo del río
Segura. Este hecho histórico condiciona la fundación de la población de
Rojales en su actual ubicación y de su conjunto hidráulico urbano. De
características monumentales, representado por el Azud, Boqueras de las acequias
mayores, la Noria y el puente de Carlos III, de los siglos XV al XVIII une los diferentes barrios de la población a partir de la divisoria que
establece el cauce del río.
La vivienda típica tradicional presenta claras influencias de la casa latino-romana, con patio central, en su configuración tipológica, mientras que en la
morfología urbana se conserva y se distingue la fisonomía urbana en ladera de
los barrios tradicionales.
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El pueblo presenta, culminando la ladera sur de su trama urbana, un
importante conjunto arquitectónico popular subterráneo que comienza a
articularse desde el siglo XVIII. |
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Muestra de la historia en el museo |
El pueblo de Rojales ejemplifica el crecimiento demográfico y urbanístico
ligado a la expansión de la agricultura durante los siglos XVIII y XIX. Posibilitó, en primer lugar, el aumento del número de explotaciones agrícolas
en forma de fincas o haciendas agrícolas (con la instalación de casas y
barracas para asentar a la nueva inmigración de arrendatarios o terrajeros)
gracias a las colonizaciones agrarias en el campo y en el marjal. En segundo
lugar, el auge de la agricultura comercial gracias a las mayores posibilidades
de embarque en Guardamar. Todo ello además vino a potenciar un crecimiento
general en ventas y trabajo del resto de sectores económicos locales más
importantes, como el de artesanía textil (lino y cáñamo) y del filete
(esparto). Pasó de ser una aldea con
la mitad que la población de Guardamar durante el siglo XVIII a convertirse, a
lo largo del siglo XIX, en un pueblo parejo en habitantes a Guardamar. Miñano en
la descripción que realiza en 1872 de la población de Rojales da perfectamente
cuenta de ello:
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"Era la población floreciente; contaba con unos 2.500 habitantes; los productos de su huerta eran riquísimos y abundantes; sus pimientos y alcachofas abastecían a Cartagena, Alicante, Elche, Orihuela, y aún Madrid; producía además, naranjas, cereales, barrilla, vino y aceite; contaba con quince telares, un molino harinero, cinco de aceite y una posada". |
Finalmente, el desarrollo
turístico de Rojales actual y las urbanizaciones establecidas en diferentes
zonas del término municipal han hecho que una población censada de cerca de
8.000 habitantes se aumente en determinados periodos vacacionales a unos 30.000.
Bibliografía