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| LAS SALINAS |
La historia de Torrevieja está ligada a la de las salinas, las cuales
durante siglos pasados reportaban muchos beneficios a la Corona. El Rey podía
conceder gracias y favores a sus aliados como donación a perpetuidad, aunque con
la prohibición absoluta de que éstos las cediesen a particulares. Las salinas
de La Mata y Torrevieja eran consideradas como Cotos Reales, pertenecientes
tradicionalmente a la Corona.
El 11 de enero de 1273, un Privilegio de Alfonso X autoriza a todos aquellos que
estén avecindados en la Ciudad de Orihuela el tomar sal para su consumo de las
salinas mayores que están en su término, es decir, de las salinas de
Torrevieja. Cuarenta y ocho años más tarde, en 1321, es el Infante D. Sancho,
hijo de Alfonso XI, el que concede a perpetuidad las Salinas de Torrevieja al
Concejo de Orihuela, con excepción de las de La Mata. La donación prohibía la
venta de dichas salinas, el empeño o cambio de las mismas y castigaba
económicamente a todo aquél que osara ir contra esta donación teniendo que
resarcir al Concejo de todos los daños que por esta razón sufriera.
A mediados del siglo XIV las salinas de La Mata, que continuaban siendo
prerrogativa regia, son prometidas por Pedro I, monarca castellano, a sus aliados
genoveses a cambio de ayuda naval contra Aragón. En 1364 Pedro IV el
Ceremonioso, agradeciendo al Concejo de Orihuela la defensa de la villa como
aliada de la Corona de Aragón y su nombramiento como señor de la misma, le
otorga diversos privilegios como la incorporación de Orihuela a la Corona de
Aragón, la exención de pago de 15.000 libras de renta y donación a
perpetuidad de las salinas de La Mata.
1389-1759 La laguna de Torrevieja como proyecto de piscifactoría.
Durante la Edad Media las salinas de la Mata fueron, junto con las de Ibiza,
los dos centros de producción más importantes de la Corona de Aragón. La
preponderancia de estas contrastaba con la producción de la laguna de
Torrevieja, a todas luces inferior con respecto a la demanda. El arrendamiento,
que era la forma de explotación de las salinas, se efectuaba como es natural en
relación con la producción que de ellas se podía extraer.
| Las salinas de
Torrevieja, debido a su insuficiencia, crearon un desinterés en los arrendadores
de tal forma que el Concejo de Orihuela decidió convertirla en albufera de
pesca. Para ello pidió permiso al monarca Juan I, autorizándose por las Cortes
de Monzón la construcción de un canal de comunicación entre el mar y la
laguna; un acequión por donde entraría la aportación de agua para el
desarrollo de los peces. Sin embargo, el proyecto de convertir la laguna
salinera en albufera fueron todo inconvenientes. En 1500 se corta la comunicación con el mar debido a los desperfectos sufridos por los fuertes levantes, teniendo Orihuela que hacerse cargo de la reparación y que no consiguió un arrendamiento por 25 años a cambio de la reconstrucción del canal. La obra concluyó en 1509 sufragada por la Ciudad. Una vez conseguido arrendar la albufera, el mantenimiento resultó muy costoso. Por otro lado, las salinas de la Mata por debajo de su nivel resultaban perjudicadas y, lo que es más importante, el alto nivel de salinidad impedía la vida animal. |
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Puente sobre el Acequión |
En 1758 la laguna se había desecado completamente. En el acta del 11 de octubre se expresa la orden de la Corona de poner de nuevo al corriente la
albufera, contestándole ésta que no tiene caudales para el coste de las obras
y mantenimiento y que por tanto se le exima de la obligación. El Estado acepta
una reversión de la laguna, hecho que se hizo efectivo por Real Orden de 12 de
julio de 1759. La posibilidad de aumentar la producción de sal hizo que el
Estado ensayara las primeras extracciones, que daría como resultado el comienzo
de la preponderancia salinera de la laguna de Torrevieja en el siglo XVIII.
La explotación y administración de la renta de la sal en las salinas de La
Mata
La laguna de La Mata estaba enteramente empleada en la extracción de sal, siendo
ésta monopolio de la Corona y arrendándose su explotación a particulares. El
abastecimiento del Reino era prioritario, exportándose el excedente por
Guardamar, Alicante y Santa Pola. Como consecuencia de esta sistema de
arrendamiento la extracción del producto estaba vetada a los vecinos.
Hasta el siglo XV los arrendadores eran gentes de poblaciones cercanas
Orihuela, Guardamar y Alicante; en 1465 la Corona las arrienda a Luis de
Santangel, mercader de Valencia, y posteriormente por Privilegio Real a sus
herederos Luis y Jaume Santangel. Los arrendadores del derecho de la sal del
Reino de Valencia tenían el arriendo por un periodo de tres años. Más tarde,
a finales del siglo XIV se estableció en cuatro años prorrogables por otras
cuatro.
El sistema de extracción seguido consistía simplemente en esperar la
evaporación de las aguas de la laguna, circunstancia que ocurría en primavera
y verano. Las orillas quedaban cuajadas de costras de sal que eran arrancadas
con hachas y otros instrumentos rudimentarios para luego ser transportadas por
caballerías a través de unos senderos llamados caminales, que se encuentran
dentro de la propia laguna.
El embarque de la sal se realizaba en el embarcadero de la torre de las
salinas, además de la sal para el Reino de Valencia, se embarca también para
el Reino de Galicia y el extranjero, llegándose a un activo comercio vía
marítima con Italia. Ha de señalarse que en La Mata comenzó a crearse un
núcleo de población sobre la base de los trabajadores de los pueblos vecinos
dedicados a las faenas de la sal, empleados en salinas y torreros. El hecho se
demuestra por la construcción de la parroquia en 1772.
Comienza la extracción en la laguna de Torrevieja. Sus consecuencias
Los primeros embarques se producían por la Torre Vieja por ser el punto
más cercano a las salinas y el que mejores condiciones ofrecía para el
ancoraje de los buques. Desde que comienzan los embarques en el nuevo muelle de
la Torre Vieja, Orihuela ve cumplida una vieja aspiración, tener puerto para
sus exportaciones, privilegio que perdió en el siglo XVII cuando las Cortes que
el Reino de Valencia ordenaron el comercio marítimo por el puerto de Alicante.
Con motivo de los trabajos de extracción y embarque de sal, se levantan las
primeras casas. La población comienza a ir en aumento y se nutre el aporte
poblacional fundamentalmente del Campo de Salinas, Guardamar, Rojales y Campo de
Cartagena. La explotación de sal actúa como detonante para el desarrollo
demográfico y económico.
En 1777 se da permiso a un comerciante para que pusiera una tienda de
comestibles con el fin de facilitar a los habitantes la adquisición de
alimentos más baratos que en Guardamar, siendo el mismo año en el que se
decreta la separación de Orihuela. Mientras tanto la sal de la Mata se sigue
embarcando por la Torre de las Salinas, donde en 1792 se comienza a construir un
nuevo embarcadero en un sitio llamado "las peñetas". Con el aumento
de población, en 1789 se construye la primera ermita con vicario propio y
sufragada por el erario Real.
En 1803, Carlos IV aprueba el plano de la población y le da el nombre de
Torrevieja. Para el servicio se estableció por cuenta de la Hacienda un escribano
de rentas, un médico y un maestro de primeras letras. La sal de la nueva salina
fue muy bien recibida por los extranjeros pareciéndoles más fuerte por ser
más oscura que la de La Mata, pero más barata, puesto que ya pueden cargar
directamente desde el embarcadero de la Rada de Torrevieja.
El procedimiento de extracción era la evaporación de la laguna, se marcaban
unas zonas, las calzadas donde se apilaba la sal recolectada únicamente de las
orillas.
Las Eras de la Sal
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El conjunto de las Eras de la Sal lo constituyen dos muelles; el del oeste
construido en 1776 junto con el depósito de sales, el del este en 1829, y una
parcela contigua que constituía el depósito de sal. Hasta finales de 1958 su
finalidad fue el almacenaje y carga de sal. Como consecuencia de la
transformación industrial en la salinas, con la construcción del muelle de sal
o Dique de Poniente, se abandonaron las instalaciones, procediéndose al derribo
del viejo cargadero de madera construido sobre el muelle del este y el
levantamiento de la línea ferroviaria del ferrocarril salinero. Tras el terremoto de 1829, la era y el muelle resultaron seriamente dañados. Posteriormente, tras ser reconstruido tres años más tarde debido a un temporal, volvieron a ser dañados, llevándose a cabo una segunda reparación. Al caer en desuso las instalaciones fueron requeridos por el municipio sin éxito. |