

ntes de desgranar los elementos que componen esta web, conviene hacer una serie de precisiones, entre la que destaca la “delimitación” de lo que es la Orden Franciscana Seglar y lo que es la Mayordomía de Nuestro Padre Jesús, y ello sin perjuicio de la semblanza histórica que se hace en el pertinente apartado de esta página.
Como en cualquier otro lugar de la “Geografía Franciscana”, una vez que la comunidad de frailes de la Primera Orden Franciscana empieza a trabajar con los fieles de la huerta y la ciudad evangelizándolos, merced a su situación privilegiada, se crea la Tercera Orden, conocida entonces como Venerable Orden Tercera. Su trabajo, desarrollar el culto a una de las manifestaciones pasionales de Cristo, en nuestro caso a Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Con el tiempo, esa labor va desarrollándose y genera una serie de necesidades. La VOT costeaba a partir de las limosnas de los fieles la capilla en la que se rendía culto a Nuestro Padre Jesús, los estandartes y elementos procesionales necesarios, la construcción de nuevos pasos... pero surgen nuevas necesidades como el cuidado de la imagen cuando salía al público.
Nace así la figura del mayordomo, encargado del culto a la imagen. Las primeras noticias sobre estos “mayordomos” o “comisarios”, aparecen en 1709 en el I Libro de Actas. Eran hermanos terceros que pretendían con su esfuerzo aumentar el fervor y la devoción hacia la imagen. Su labor se dirigía sobre todo a la Semana Santa, Función del Testamento, y el aceite para la lámpara de la capilla, que costeaban entre los mayordomos. Su número, era reducido inicialmente, cuatro, uno por cada barrio o arrabal, y su labor era anual, siendo elegidos por el Padre Guardián y los mayordomos salientes. Con esta motivación, se crea la Mayordomía de Nuestro Padre Jesús, imbricada en la V.O.T. a la cual estaba supeditada. Con el paso del tiempo, el número de mayordomos aumentó, pero también surgieron intentos de separación de la Orden, que no fructificaron. Finalmente, en 1928 y con el acuerdo de ambas partes, se crean dos tipos de mayordomos, los que debían ser hermanos terceros profesos y los mayordomos honorarios, todo fiel cristiano que mostrase una buena conducta religiosa. Ambos contribuirían con una cuota anual, administrada por la Orden, siendo los destinos de estas separados, manteniéndose los derechos de la V.O.T. sobre la Mayordomía, gobernada por el Consejo de la primera.