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La gastronomía de Guardamar representa la esencia más pura de la cocina mediterránea. Por ello su virtud principal es que está basada en alimentos sanos y naturales; productos frescos, proporcionados todos los días por el mar y la huerta que la rodean desde levante a poniente.
Del mar nos llegan los preciados langostinos de Guardamar y las pequeñas y sabrosísimas angulas, insólita pesca realizada en la desembocadura del Segura y quizás la única de esta especie que se realiza en el Mediterráneo.
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También del mar llegan las doradas, los meros y las lubinas, entre otros muchos pescados y mariscos de estas aguas. Resultan exquisitos preparados a la sal, una forma de asarlos con la que conservan todo su aroma y jugosidad. |
La huerta regada por el Segura nos ofrece hortalizas, verduras y frutas con todo el sabor de la tierra, cultivadas como siempre se ha hecho, con esmero y paciencia. Son especialmente interesantes las ñoras, pimientos de bola secados al sol en las dunas, que aportan un personalísimo aroma a la cocina del lugar.
Con estas excelentes materias primas se elaboran los platos genuinamente levantinos, como los arroces a banda, a la marinera o caldero, comida tradicional que los pescadores elaboraban en sus barcas o en la misma playa.
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Pero para empezar, nada mejor que probar los salazones de pescado, antiquísima técnica de conservación introducida por los fenicios que se nos muestra en la sabrosa hueva, en la mojama de atún o en el bonito. El arroz también es buen compañero de los productos de la huerta, como lo prueba el arroz huertano con habas, alcachofas y ajos tiernos, o el arroz con magro y verduras. Típico de la Vega Baja del Segura es el relleno de pelotas o los preparados de alcachofas, habas, etc... |
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