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Vista de Cox desde la subida al Castillo

La población alicantina de Cox situada en uno de los lugares más encantadores del Sudeste Español.

Esta bonita localidad se encuentra rodeada de una hermosa y rica huerta al pie de la Sierra de Callosa y situada a 16 metros sobre el nivel del mar. Cox esta ubicada en la "Ruta de la Piedra" que comparte con las poblaciones vecinas de Callosa y Orihuela.

Historia

Historia

La denominación de Cox proviene del vocablo latino (Coxus o Coxum), que significaba lugar cerrado o cercado, lo que se justifica por las montañas que lo cierran al sur.

En tiempos de los visigodos pasó a llamarse Cox. En época musulmana Cox, junto con Crevillente y Albatera, formaban un pequeño estado independiente del reino moro de Murcia, gobernado por Aben-Huduel, aunque conservó su región, sus costumbres y su estatus social hasta 1320, fecha en la que el lugar pasa a ser dominado por nobles oriolanos.

La villa de Cox comenzó su existencia en tiempos remotos, como lo avalan vestigios y restos arqueológicos encontrados en la falda de su monte, de los que ya en el siglo XVIII, el cronista oriolano Montesinos, dio razón de ello. Según Montesinos, se puede hablar de la existencia de Cox como núcleo habitado en la época visigoda, antes del s. XVIII. Dicho núcleo se ubica en el paraje conocido como "La Hoya".

Cox fue un alquería musulmana conquistada en el s. XII y dada al Rey de Crevillente.

En 1304, por el tratado de Almizra, todo el término de Orihuela paso a la corona de Castilla y, en el 1320, Heula II, descendiente de Aben-Udiel, hace entrega de sus propiedades a Jaime I de Aragón.

En 1450 Juan Ruiz Dávalos la compró a los Roca de Togores y pidió al Rey Juan II de Aragón permiso para construirse un palacete en lo alto de la loma.

Diversos factores, como la expulsión de los moriscos y la gran peste del año 1648, que dejó la Vega Baja casi vacía de efectivos humanos, dejó a Cox con un veinte por cien de población; sólo en Orihuela murieron cinco mil personas, de un total de siete mil quinientas. Las consecuencias de esta gran peste fueron, entre otras, la pérdida de la lengua vernácula (catalán) por el número de murcianos y castellanos que vinieron al pueblo y llenaron las calles de Cox.

Con la implantación del castellano, este pueblo pasó a llamarse Cox, amparado más tarde, en el siglo XVIII, con los Decretos de Nueva Planta, favorecidos por el primer Borbón Felipe V, comienza la reactivación del municipio.

Esta situación de bonanza deriva en el derribo y construcción de la nueva iglesia de San Juan (1774), construcción del Palacio Episcopal (1777), la construcción de la Posada en la calle Las Eras (1791), apertura del Portichuelo (1780) y otros caminos vecinales.

Lo más relevante en el siglo XX, ha sido el aumento demográfico que, en los últimos treinta años, ha aumentado en un trescientos por cien.

El casco antiguo está delimitado por la zona de los alrededores del Castillo de Santa Bárbara y el barrio de casitas, ubicada en la ladera de la Sierra de Callosa (Cox Viejo y barrio de La Hoya). El núcleo de población del Cox musulmán, se hallaba confinado en la apretada área de la Calle Bajo, entre la acequia y el monte. Si bien el espacio era estrecho y angosto, su ubicación era muy privilegiada, pues esta tenía a mano el agua y la huerta.

El Cox musulmán contaba con una mezquita, sita en donde hoy se encuentra la iglesia de San Juan. Dicha mezquita miraba al oriente.