La Iglesia parroquial, bajo el patronazgo de Nuestra Señora del Pilar, fue construida en el año 1886 con la colaboración de los vecinos. Posee una nave central, dos laterales de menor tamaño, espacio dedicado al altar mayor, coro y torre. En la imaginería que la embellece destaca: imagen de Nuestra Señora del Pilar, talla de gran perfección, rubricada por el escultor pilarense José Sánchez Lozano; Virgen de la Dolorosa, espectacular obra de la escuela de Salzillo, y la sobrecogedora escultura de bulto redondo, el Cristo de la Agonía, de autor anónimo. Este templo ha sufrido modificaciones en su estructura interna y en su aspecto exterior en el periodo 1996-1999.
Se organiza un gran número de actividades entre los días 21 de Diciembre y 7 de Enero de cada año, alrededor de una carpa de unos 400 m2, en la cual se puede disfrutar de actividades lúdicas relacionadas con los más pequeños del municipio, como proyección de cine, cuenta cuentos, atracciones de magia, animadores,... hasta para los jóvenes del municipio con discoteca móvil y barra. Sin olvidarnos de los más tradicionales, con la exposición del Belén Tradicional y Artesano del municipio, creado para tales fechas por las mujeres del municipio, y que tiene unas dimensiones de 6 x 6 m2.
Son restos de un molino harinero en la Finca Las Moreras. Se empleaba la energía producida por el viento para la molienda.
Es una de las Partidas Rurales más importantes del término municipal de Los Montesinos, localizada a tan sólo 3 kilómetros y medio del casco urbano. Su poblamiento se remonta a la época romana y está atestiguado por la existencia de restos arqueológicos. Donde se encuentra la Ermita de "La Marquesa", de gran tradición Histórica, es uno de los tesoros de los Montesinos, situada en el conjunto de construcciones que conformaban el poblado agrícola cumplía en sus orígenes, la misión de dar asistencia religiosa a los labriegos de los campos adyacentes. Con cubierta de dos aguas, planta rectangular, torre-campanario y capilla.
La Marquesa alberga también un Aljibe, data del siglo XVIII, construido por los Jesuitas Oriolanos, propietarios de de la heredad, para garantizar el abastecimiento de agua a este primer núcleo de población, es un aljibe con bóveda de cañón y cubeta de decantación. Presenta una planta rectangular y muros de mampostería trabada con mortero de cal hidráulica tanto en el interior como en el exterior, presenta restos de estuco rojizo.
Es un exponente de la arquitectura del agua muy típica en el secano de la Vega Baja. Se trata de una construcción de mortero de cal y piedra caliche, revocada de yeso. El edificio comprende dos partes, una exterior rematada en capilla de forma hexagonal, con el brocal de acceso de piedra gris y otra interior constituida por una cisterna rectangular cubierta por bóveda de cañón.
Como los dos anteriores, nos refleja la importancia que ha tenido para nuestros antepasados el almacenamiento del agua. Construido en el siglo XVIII, tiene planta rectangular excavada en el subsuelo, cuya obra de mampostería y mortero de cal presenta bóveda de medio cañón, con tres perforaciones circulares a modo de respiradero. El sistema de recogida de aguas de lluvia se realizaba desde el sector oeste, a través de varias canaletas que confluyen en el recibidor, de planta circular que a su vez comunicaba con la entrada de la cisterna.
Está emplazada en las redondas de la laguna salada de Torrevieja. La hacienda compaginó los aprovechamientos naturales (pastizales y barrilla) con una cada vez mayor dedicación al fomento de cosechas de cereal u olivo. Al igual que otros del entorno de colonización agrícola cobraría auge, en la segunda mitad del siglo XVIII, una vez el litoral se vio libre de las temidas incursiones del corso norteafricano.
El conjunto edificado es un fiel reflejo de la economía del secano, que se caracteriza por el predominio de grandes haciendas dedicadas a la explotación agropecuaria en las que residían varias familias de arrendatarios o aparceros. En sus inmediaciones se emplazan restos arqueológicos de una villa romana, vinculada a la Vía Augusta. Este yacimiento pone de manifiesto la existencia de un poblamiento desde el mundo antiguo en el secano del Bajo Segura.
Calzada Romana cercana a los 2.000 años de antigüedad que antaño conectaba España con el resto de Europa (Cartagena-Romana). Actualmente forma parte de un proyecto de valoración como ruta natural, turistica y cultural llevado a cabo por la Generalitat Valenciana.
Esta zona protegida de gran valor y diversidad medioambiental, refugio de especies de flora y fauna autóctonas, parte de nuestro término municipal, que se encuentra inmerso en este espacio natural, además de los municipios de Torrevieja y de Guardamar del Segura. Fue declarado Paraje Natural mediante Decreto de la Generalitat Valenciana 189/1988 de 12 de Diciembre, y en el año 1996 fue declarado Parque Natural.