Manuel Grau MurciaSociedad Unión Musical de Bigastro
Manuel Grau Murcia
D. MANUEL GRAU MURCIA
Director desde 1939 hasta 1947

Nace en Bigastro en el seno de una familia humilde. A muy temprana edad comienza sus primeras clases de solfeo y clarinete de la mano de su tío D. Francisco Murcia, quien fue el director de la Unión Musical de Bigastro durante muchos años. Comenzó desde joven a demostrar grandes cualidades para la música; progresa muy rápidamente, sobretodo con el clarinete, y en poco tiempo, a los 14 años, era clarinete solista de la banda, siempre de la mano de su tío Francisco.
Pero ésta fue una época muy dura y al no disponer de medios económicos tuvo que dedicarse a trabajar en la construcción, llegando a ser un gran profesional.
En 1936, con la Guerra Civil Española, se suspendió toda actividad musical en el pueblo y fue movilizado (quinta del 34) y destinado al frente en Madrid. Se dice que el saber no ocupa lugar y el ser músico le libró (junto a su hermano Paco, Manuel Esquiva el requinto, José “el Moya” tuba y a otros mas) de ir a primera línea de fuego. Se formó una banda de música, “la famosa banda de la 111 Brigada Mixta”, cuyo director el Sr. Salero tenía una gran batuta.
En esta banda nuestro paisano ejercía de clarinete solista y de subdirector, donde pudo practicar la dirección de banda al tener que dirigir muchas de las actuaciones.
Al terminar la guerra civil, en el año 1939, se hace cargo de la Unión Musical de Bigastro y con su talento musical y con los músicos que le secundaron no faltando a los ensayos, elevó a la banda a una altura envidiable: era por así decirlo, la banda de la Vega Baja.
Era tanto su amor por la música que por el día trabajaba en su oficio y por las noches estudiaba armonía y composición. Como por aquel entonces se trabajaba hasta los sábados, aprovechaba los domingos para ir a Orihuela al Convento de los Padres Capuchinos a recibir lecciones de armonía a cargo del Padre Honorato de Vinalesa, un gran profesor.
Llegó a componer varios pasodobles: “En campaña”, “Mis noches en vela”, “Comandante Bañuls”; una habanera: “A mi madre”; y una polka dedicada a su amigo Quin para trompeta, etc.
Le ofrecieron plaza de músico de primera en la banda de la Academia General del Aire pero la rechazó para seguir dedicándose a la banda de su querido pueblo.
Pero tanto trabajo empezó a minar su estado de salud y a la temprana edad de 34 años falleció dejando viuda y dos niños de 6 y 3 años. Bigastro lloró su pérdida y el Excelentísimo Ayuntamiento le honró dándole su nombre a una calle de la población.
Era hombre todo bondad, sencillo, humilde y al mismo tiempo, sabía imponer autoridad a los músicos que le respetaban y querían.
Fue, por así decirlo, un adelantado a su tiempo y un autodidacta, saliendo adelante con su propio esfuerzo. Si hubiera tenido medios para poder estudiar en conservatorio hubiese llegado a ser un músico inmortal.