Lunes 01 de Setiembre de 2014

HISTORIA DEL TELETRABAJO

El verdadero interés por el teletrabajo comenzó en 1970

De entre los muchos impulsores que aparecieron destacan Jack Nilles, que proponía sustituir los viajes diarios al trabajo por el uso de telecomunicaciones y ordenadores.

Cabe destacar también a  Peter Goidmark, que proponía la creación de la sociedad rural, es decir, trabajar en la ciudad sin salir del campo utilizando para ello las telecomunicaciones.

El contexto fue la crisis de la energía y el toque de atención contra el despilfarro de recursos escasos que supusieron estudios como el libro-informe sobre “Los Límites del Crecimiento”, publicado por el Club de Roma,

Aldea Rural

en el que se pretende demostrar la absoluta necesidad de reducir el despilfarro de recursos que conlleva el desarrollismo indiscriminado y el concepto de la sociedad opulenta.
La introducción de la legislación medioambiental en Estados


Unidos en los años ochenta es el primer gran incentivo para la adopción de programas de teletrabajo.

El objeto de dicha legislación era la reducción de los desplazamientos al trabajo para tratar de que la contaminación ambiental disminuyese. Una alternativa era trabajar en el hogar o desde telecentros vecinales.

Pero también hay otras razones, además de evitar los desplazamientos, para la adopción de programas de teletrabajo como ofrecer oportunidades de empleo a madres de familia que no pueden salir de casa para trabajar y eliminar costes innecesarios, así como evitar que las empresas competidoras capten el personal especializado, etcétera.

Se hicieron múltiples predicciones al estudiar la cuestión que no se han cumplido por diversos motivos. Su expansión se ha visto frenada por la recesión económica mundial y por las actitudes de los directivos. Todavía no se han hecho notar plenamente muchos de los efectos positivos como la disminución de la contaminación, menor tensión en la infraestructura de los sistemas de transporte y el éxodo de los trabajadores desde las ciudades al campo. Ni tampoco se han cumplido las predicciones sobre los efectos negativos: como la explotación de los trabajadores por los empresarios

A pesar de todo, el teletrabajo está creciendo en todas sus formas, aunque no tan rápido como se insinuaba al principio. Las empresas empiezan ya a percibir las ventajas de la organización flexible del lugar de trabajo. La mayor disponibilidad, el precio más reducido de los equipos informáticos y el final de la recesión, pueden significar el principio de la explosión del teletrabajo.

Los factores que han motivado el desarrollo del teletrabajo: los problemas del tráfico, exigencia de respeto al medio ambiente, necesidad de las empresas de incrementar su flexibilidad y competitividad, etcétera, es poco probable que desaparezcan; Por lo tanto, es probable que el teletrabajo siga creciendo en el futuro.

Pero no se va a producir una revolución del teletrabajo sino un cambio paulatino de las formas de organización laboral como consecuencia de la revolución informática. El teletrabajo pasará a ser poco a poco una forma habitual de trabajo y las diferencias entre trabajo en el domicilio, en el centro de trabajo y en la oficina irán desapareciendo. Aparecerán formas de organización más flexibles, menos ligadas a lugares fijos de trabajo y la práctica del teletrabajo pasará a ser socialmente aceptada.

   

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